ÁCIDO MÁS BASE PRODUCE SAL

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Mártires del compás celebró su gira 20 aniversario en la capital oscense.

Esto ya es una tradición. Los conciertos que organiza el Ayuntamiento desde hace cuatro años en estas fechas tan entrañables han dejado huella en parte de la sociedad. Desde Manu Chao, pasando por Carlinhos Brown, sin olvidarnos del mito Brian Eno. Es difícil estar a altura del reto, tal vez por eso, este año el programador decidió simplificar y que tanto el recinto como el artista tuviesen parte del nombre en común.

Los elegidos para esta ocasión fueron Mártires del compás, mítico grupo de finales de los 90 que se encuentra en plena gira de celebración de sus 20 años de existencia. Y el recinto elegido para su actuación fue el parque Mártires de la Libertad, una de las nuevas zonas de la ciudad, que anteriormente estaba ocupada por chabolas. El parque ha quedado muy bonito y además honra la memoria de los combatientes republicanos, tanto en la Guerra Civil como en la Segunda Guerra Mundial.

Así, el pasado domingo a las doce de la mañana, en un concierto vermut pudimos disfrutar de los seis grandes músicos que forman Mártires del compás. Liderados por Chico Ocaña, quien lleva la voz cantante. El estilo de Mártires ha sido calificado como flamenco billy por el nombre de su primer disco.

El grupo llegó puntual y como mucho de los fans pudieron comprobar, fue trasladado del hotel a la zona del concierto en la narria cervecera de ámbar, al parecer fue una de las condiciones que puso el grupo para realizar la actuación en la ciudad. Chico Ocaña, quien estuvo el año pasado presentando su proyecto en solitario en el C.C. Matadero, se excusó por su voz, extremadamente ronca, al parecer decidió integrarse el día anterior con la gente de la ciudad y el resultado fue que se integró demasiado.

Al numerosísimo público ese pequeño detalle no pareció importarle, y cuando empezaron el concierto, de forma explosiva con “Colores”, uno de sus temas más conocidos, los bailes y cachondeos no tardaron en aparecer. Como dato a destacar fue el tremendo desnivel que había en el escenario, ya que la gran mayoría del parque está situado en una loma, lo que provocó bastante comentarios jocosos por parte del grupo (“todo lo que queda es cuesta abajo, esto va rodao”) y una continua danza por parte del cantante, que no paró de subir y bajar la loma.

A pesar del día que salió y quizá producto del resultado electoral, Chico Ocaña, con los ojos vidriosos tras interpretar “Pañuelos blancos” decidió subir como una exhalación a la parte superior de la pirámide conmemorativa del parque. Una vez arriba, y gracias a la conexión inalámbrica de su micrófono, propagó un fortísimo “Viva España” que retumbó por casi todos los rincones de la ciudad. Una vez gritado se echó a reír, dijo un par de tacos y ante el desconcierto de todos se colocó un traje de paracaidismo especial para saltos Base. Y así, ataviado como si fuese un hombre pájaro pegó un salto hacia el vacío, extendiendo sus brazos para controlar la dirección de su cuerpo.

La banda, que tenía ensayado el salto de su cantante al milímetro, entonó una versión aflamencada de la danza de San Lorenzo, que fue muy bien aceptada por el público, hasta el regreso de Chico Ocaña. Un Chico, que según relató después, aterrizó en el campo de hierba artificial que está cerca del parque, llegó con el paracaídas a medio quitar y el cuerpo lleno de heridas, al parecer habían calculado mal la altura de la pirámide del parque de Mártires de la Libertad, alguien debió poner un cero donde no debía poner nada. Pero a pesar de las heridas, el concierto continuó. Así presentó el siguiente tema “Estoy tieso”, diciendo que acababa de sentir el vacío.

También, un poco trastornado aun por el golpe, dijo que Huesca es el Egipto del norte, porque es de las pocas ciudades en las que había estado que tuviesen dos pirámides, la del parque en el que tocó y la del instituto que se encuentra a las afueras de la ciudad. Casualidades.

El aspecto negativo fue que entre el grito de guerra en lo alto de la pirámide y el avistamiento del hombre pájaro, la gente acudió de forma masiva al Parque Mártires de la Libertad, alcanzando un nivel de fiesta tal que el concierto tuvo que ser disuelto por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Una pena, un hecho lamentable y que forzó a que Luis Felipe, alcalde la ciudad, haya tomado la decisión de prohibir futuros conciertos en estas fechas. Ya vale de tanta tradición, fue bonito mientras duró.

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NO HAY NIEVE EN SAINT-MORITZ

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Concierto de Los Tres Norteamericanos en el C.C. Matadero.

Estimado Vladimir, tal y como me solicitasteis os mando el informe de observación del grupo artístico denominado Los Tres Norteamericanos. En un principio parece que todas las sospechas que se pudiesen tener con ellos al respecto de ser fieles al movimiento capitalista son infundados. El pasado martes por la tarde tuve ocasión de observarles en concierto en el Centro Cultural Matadero de Huesca.

Eso sí, empezaron la actuación reconociendo que habían mantenido contactos con la CIA, aunque considero que es parte de una puesta en escena en la que prevalece el humor por encima de todo. Los implicados dentro de este proyecto son Gran Bob, encargado del contrabajo, banjo, coros, David Giménez Alonso, que parece no tener un papel claro en la formación y sin embargo resulta indispensable, él fue el encargado de hablar de su contacto con la CIA y de su posterior reunión con los Obama, además hizo coros y no paró de bailar durante todo el concierto. Completa la formación el mítico cantautor Joaquín Carbonell, que ha decidido hacer una incursión en este divertido proyecto y además de líder y llevar la voz cantante, también se encarga de la guitarra.

Repito, ni son espías ni gentes próximas a la cultura norteamericana. Aunque lo pueda parecer, ya que casi todo su repertorio, ya que la gran mayoría tiene querencia por ese mundo. Empezaron con “El puente”, pero también cayeron otros clásicos como “Mis manos en tu cintura” de Adamo, “Cartagenera”, María Isabel” o “Mi limón, mi limonero” de Henry Stephen.

Lo que comparten estos temas, de forma principal, es la época de su creación, entre los años 50 y 60 del siglo pasado. Pop sencillo para todas las edades. Un viajazo entrañable perfecto para aclimatarse a las fechas que vienen. Así continuaron, entre charla y charla sobre Obama y los problemas tanto en Remolinos como en Casetas con “Porqué te vas”, “Cuéntame que te pasó e incluso hicieron un medley con varias míticas canciones pertenecientes a anuncios, el colacao, vuelve a casa vuelve, aceituna la española o el lobo qué gran turrón.

A pesar de las fechas, la asistencia de público fue como viene siendo habitual en las últimas fechas en este recinto, que se mueve entre la media sala o un poco menos, en fin, ignoraré el tema de la afluencia de público en este informe. Otros temas que se incluyeron en el repertorio de la noche fueron “Canastos” de Luis Mariano y Gloria Lasso, “Dile de Luis Aguilé o “Qué será de mi vida”.

Siguiendo en esa fina línea de humor que mezclaba realidad con ficción, Joaquín Carbonell dijo que tenía varias multas sin pagar así que a efectos oficiales él estaba en otra parte. Ese aspecto tal vez podía levantar sospechas filo imperialistas, pero enseguida levantaron el vuelo con otro gran tema “Un millón de amigos” de Roberto Carlos, así cómo vas a pensar mal de estos tipos, es imposible. De hecho, antes de terminar el concierto, fue de nuevo el propio Carbonell el que reconoció que en verdad Los Tres Norteamericanos se trata de una ONG, lo cual no me parece una mala definición de la banda, pero el diagnóstico final lo dejo para ustedes. Terminaron con “Tómbola”, otro tema de otra época pero que casaba de forma perfecta con el día ya que se había celebrado el sorteo de la lotería.

Lo que podría haberse usado como simple herramienta en un taller de musicoterapia funcionó como espectáculo gracias al humor que imprimieron los tres integrantes de la formación. Algo malo, bueno, tal vez el concierto fue un pelín extenso, pero claro, con una duración menor nos habríamos quedado sin las anécdotas (inventadas o no) de Los Tres Norteamericanos visitando a los Obama, los pendientes de Michelle Obama, o sus tratos con la CIA. Tuvieron que salir a realizar un bis en el que interpretaron una gran versión en castellano de “Tu Vuò Fa’ L’Americano” y terminaron de forma amable este divertido y entrañable concierto de pop atemporal con “Viva la gente”. Sin otro particular, me despido atentamente, deseándole unas felices fechas allá por la estepa.

OH CAPITÁN, MI CAPITÁN

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Ludotech y Rubén Moreno amenizaron la fiesta despedida de Capitán Lillo.

Capitán Lillo dice adiós, Rubén Moreno nos dice hola. Y como si de un paso de ecuador se tratase decidieron, bueno, decidió, que es la misma persona, hacer una fiesta para conmemorar los dos hechos, en especial la despedida de su blog El Capitán Lillo.

Un blog que si has estado en Huesca durante los últimos diez años y has tenido una pequeña relación con la cultura, casi seguro habrás visitado. Era la web para ver a qué conciertos ir, qué maquetas había sacado tal o cual grupo, en fin, un repaso a la actividad cultural de la ciudad en un tono desenfadado. Recuerdo que ese tono desenfadado me caló tanto que durante una época, cada vez que veía a Rubén le gritaba un profundo “Capitán!” y él siempre me respondía de buenas formas, cuando tampoco habría pasado nada si alguna vez me hubiese llamado la atención. Eso es para incidir que aparte de inquieto, pues el tipo es bastante majo, aspecto que suele dar puntos.

Capitán Lillo fue la web de cabecera para ver los movimientos a seguir durante el fin de semana, una pequeña guía. El descoque máximo llegaba en hora de Periferias, cuando el blog se convertía en el fanzine virtual Red Periférica. Busca en el archivo, ya verás que está muy bien.

En fin, una tarea titánica que merecía un homenaje a la altura, por eso junto a la sala de conciertos El 21 se liaron la manta la cabeza y organizaron una serie de conciertos que tuvieron su punto álgido el pasado viernes con la actuación de Nacho Vegas en el teatro Olimpia y la posterior fiesta en el 21. Tras el concierto de Nacho Vegas la gente peregrinó por el Coso hasta la sala de conciertos, lugar elegido para dar la fiesta de despedida al blog.

Supongo que la crónica del concierto de Nacho Vegas estará muy cerca de esta, tal vez en la hoja de al lado y casi seguro estará firmada por Luis Lles. Lo recalco porque él, el cronista cultural, era uno platos fuertes de la fiesta. Por una noche dejó de lado su labor observadora para lanzarse junto a Juanjo Javierre a lanzar temas con una clara propuesta de fiesta. Estos dos referentes de la cultura oscense se presentan al mundo bajo el nombre Ludotech. Si hubiese pillado un tono rancio de cronista asentado podría haber dicho “son nuestros Daft Punk”, pero apoyado en el hecho que durante el set de canciones van cambiando distintas máscaras. Son nuestros gurús culturales, eso sí.

El caso es que con ellos dos arrancó la fiesta. Proporcionaron un guantazo de postmodernidad a la sala y estrenaron en la misma muchísimos temazos poco explorados en esos ambientes. Entre el petardeo y la fiesta sin control se mueve su propuesta. Y eso sí, música sin complejos, llegaron a mezclar el hit de hace ya unos cuantos veranos “Dragostea din tei” con un tema de Bob Dylan. Claro, el tozolón para las cabezas fue elevado. Parecía que nos habían llevado a un parque de atracciones. Luego un poquito de dubstep, techno y entremedias nos colaron una jota navarra que alguien del público le había entregado a Luis Lles porque el intérprete se llamaba Luis Les. Esas cosas pasan en Ludotech, da la sensación de que de todo sea posible. Así que poner un momento más destacado que otro es faltar a la verdad, el set es tan desconcertante y bello que debe presenciarse en persona. Una de las canciones que perseguirá a Luis Lles, creo que para siempre, es el Papi Chulo de Lorna, varios de los asistentes, por supuesto, estábamos esperando ese momento, que vino precedido de un cambio de caretas incluso con una previa en la que pincharon Richard Strauss. Lo dicho, un tozolón de sesión. Juanjo Javierre, aprovechó también para llevar varios de sus juguetes e ir introduciendo sonidos encima de las canciones, haciendo en algunos instantes arreglos soberbios, dentro de la línea de cachondeo de la pinchada. Entre otras perlas petardas también se coló La gozadera, pero también otros temazos techno y dub que servidor al no tener tantas referencias musicales como los djs pues no me dio para identificarlas, pero eso sí, una continua línea de calidad e invitación a una fiesta sin complejos. También hay que decir que no todo el mundo entró en el set, peor para ellos.

Tras ellos la sesión continuaba con el propio Rubén Moreno a los platos. A esas alturas de la noche y tras la ceremonia de despedida ya no se si continuaba siendo Capitán Lillo, pero qué narices, diez años son muchos años, así que estuvimos escuchando un rato las filias musicales de Capitán, que dio un repaso a grandes temazos de los últimos sesenta años, desde Johnny B. Goode, Love of Lesbian, Chvrches… todo muy bailable y disfrutable, pero con un punto más pausado que Ludotech y siendo la hora que era… menos mal. Aún así hubo mucha gente que se animó más y más a cada canción, estirando la noche hasta el infinito. Todo de diez, aunque yo, y otros tantos como yo, nos fuimos un poco mareados, pero para eso son las fiestas, ¿no?

En fin, Oh Capitán, mi capitán, el viaje ha terminado y el buque en parece estar en perfecto estado; Enhorabuena por todo, Rubén.

 

ESPACIO/TIEMPO ROTO DURANTE EL DOMINGO

 

2008_biganzoli_7079_7653Exhibición de El Niño de Elche en el C.C. Matadero.

Lo del domingo por la tarde en Huesca es difícil de explicar con palabras. Fueron sentimientos, fuertes sensaciones a cada segundo de concierto. En más de tres y de cuatro ocasiones los pelos se me erizaron de la emoción que ofrecían desde el escenario.

Fue parecido a un vórtice, una brecha en el espacio tiempo que nos trasladó al futuro. Pongamos que a 2044, un año en el que todo ha cambiado y afortunadamente para mejor.
A un nivel elevadísimo de creatividad, sin miedo a nada y con una entrega total.

El responsable de todo esto fue El niño de Elche. Tendría que decirte que el concierto fue uno de los mejores del año (que lo fue), pero sinceramente, no me parecería justo para el propio artista. Se aproximó más a una experiencia. Todos los espectadores que medio llenaron el Centro Cultural Matadero lo confirmarán. Con una poderosa voz con dejes flamencos fue hilvanando todo el concierto. Las letras, irónicas, humorísticas, con mucha sorna, hablaban de críticas al estado, a las estructuras férreas, vamos, a casi todo.

Iba acompañado de dos grandes músicos, Darío del Moral que se encargó de las bases electrónicas y el bajo, y Raúl Cantizano, quien llevaba las líneas de guitarra. Rock, electrónica, hasta krautrock se llegó a escuchar, todo pasado por esa voz aflamencada que trataba de buscar los límites en cada cante. Susurraba, gritaba, forzaba un hilo de voz, balbuceada… una constante exploración de las capacidades de su voz. Lo que puede sonar como experimental y, por extraño, tal vez de difícil escucha, resultó todo lo contrario, un tipo totalmente conectado con su música y discurso, un gurú.

Toda la pasión que camina junto al flamenco estuvo incorporada a su voz, mientras iban pasando por temas cercanos a la música ambiente, pop y rock. Una maravilla. Además de esa actitud de ir sin miedo a nada, en los descansos entre tema y tema se mostró divertido y muy ocurrente, llegando a presentar el último de los temas que interpretó dentro del set oficial, diciendo amablemente al público “Que os follen”, ya que así se titula la canción, pero es que no solo le dijo eso al público, es que además le aplaudieron a rabiar, en ese momento y durante todo el concierto.

No tiene duende, tiene un caballo volador o algo parecido. Es una fuerza de la naturaleza que no se puede comparar a ningún otro proyecto del país. Otro de sus frentes de ataque en las letras, como él mismo dijo, sacando a la luz voces de la conciencia, fueron la política y sus alrededores, posicionado de forma clara y prejuicios en un discurso progresista, no dejó títere con cabeza. Llegó a decir que podían hacer himnos para partidos, de esta forma presentó su tema “Miénteme”.

Como te imaginarás, tuvo que hacer un bis, era de rigor, aprovechó para marcarse un tema totalmente flamenco, unas bulerías en las que hablaba del absurdo de las estructuras familiares. Experimentación, pasión y mucha energía a lo largo de todo el concierto.

Una gozada. Su último disco se titula “Voces del extremo” y a poco que busques por Internet verás que el propio artista lo ofrece gratis en su web, pero te aviso, el disco es increíble, pero no es comparable con verle en directo, es otra cosa, además que en un concierto puedes comprarle el disco y apoyar que siga ofreciendo propuestas tan atrevidas y fuera de toda norma como las que hace. Necesitamos más Niños de Elche. Y tranquilo, que el espacio tiempo se rompió pero esta nuestra ciudad seguirá siendo la misma, o al menos, eso creo.

GAZPACHO AL CURRY

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Orquesta Chekara ofreció una gran muestra de flamenco andalusí.

En los tiempos que corren, y aunque suene un tanto nostálgico, está todo inventado. Como mucho, en el plano de la música vemos evoluciones de un estilo, pero el germen del cual parten hace días que ya existe.

Por eso, la capacidad de innovar cada día es más complicada. Puedes investigar un estilo para intentar aportar alguna evolución u otra opción igual de interesante: mezclarlo con otro estilo. Una fusión.

Eso es lo que vivimos el pasado jueves por la tarde en el Centro Cultural del Matadero. Una mezcla de flamenco con la música tradicional andalusí.

Lo cierto es que el flamenco y la música andalusí no están tan alejadas. Ambos estilos se influenciaron y tienen sonoridades y ritmos similares, casan muy bien juntos.

Y bien que lo comprobamos gracias a Chekara, una orquesta tradicional flamenca fundada hace cincuenta años por Abdelssadak Chekara y que actualmente dirige su sobrino Jalal Chekara.

Jalal Chekara es un magnífico violinista, que ha colaborado, como él dijo en el concierto, con Michael Nyman o Enrique Morente, entre otros.

En el proyecto Chekara, además del violín lleva la voz cantante, que con esos tonos árabes, una sonoridad maravillosa pero a la que estamos, lamentablemente, poco habituados, contrastaba y a la vez hermanaba de forma perfecta con la otra voz que hubo en el directo.

De ella se encargó Vicente Gelo, que también se encargó del cajón flamenco, realizó un cante espectacular, a recalcar la vocalización y entendimiento del noventa por ciento de sus letras, algo no tan habitual en el cante flamenco. Una voz aguda como un pequeño puñal que expresaba sentimientos de soledad y sufrimiento en el primer arranque.

Los otros dos participantes en el concierto fueron igual de profesionales, Tino van der Smaan, un holandés afincado en Sevilla, que ya estuvo en Huesca en la pasada Primavera Flamenca, aparte de producir el disco de Chekara, se encargó en este directo de la guitarra flamenca, la cual fue uno de los elementos fundamentales para cohesionar tan bien y de forma tan invisible ambas músicas, aportó la intensidad y ritmo necesarios a cada momento.

Y Youssef Chair encargado de darbouka y también acompañando a los coros las voces de Jalal Chekara, dándole la respuesta perfecta a esas frecuencias árabes,  llevando el ritmo de forma soberbia y sin ningún alarde.

Con estos cuatro músicazos y un público, que con semejante concierto debería haber sido bastante más numeroso, estuvimos disfrutando toda la tarde, pasando de palos como los tanguillos con transición a la música andalusí y de vuelta al flamenco, una maravilla.

El violín de Jalal Chekara fue otro de los hilos conductores del concierto ya que su sonoridad es común tanto en el flamenco como en los sonidos árabes de la música andalusí, aportando ese toque de misticismo que en contraste con la pasión de la guitarra flamenca crea una atmósfera muy interesante.

Como dato, su último disco se titula Tan cerca, tan lejos, un gran resumen de lo que significa esta mezcla de culturas.

Terminaron su espectacular concierto con un tema que forma parte del legado andalusí, La Tarara, canción que fue cantada y aplaudida por el público a lo largo de toda su interpretación. Éramos pocos pero disfrutamos como nadie. Tuvieron que salir de nuevo para saludar y despedirse de pie, a lo flamenco, con un pequeño cante por parte de Jalal y de Vicente. Y ahora sí, fin de concierto. Jueves perfecto.

 

TE COMO TO’ LO BLACK

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Dentro de Periferias se celebró el Bleep!, la noche musical aragonesa.

Tras once días de programación, el Festival Periferias ha llegado a su fin, con un éxito de público, que en uno de los últimos actos decidió acudir de forma masiva al Bleep! Bleep es la muestra de propuestas musicales de la comunidad. De forma más llana tendría que decirte que Bleep es una fiesta, porque entre que acude el grupo, sus amigos, familia… al final se crea una camaredilla bastante divertida.

En la edición de este año la organización ha decidido innovar en cuanto a horarios, en lugar de comenzar a las diez empezaron a las siete de la tarde. Casi nada. Así uno iba dirección Palacio de Congresos con cierta pereza, pensando la cantidad de horas que iba a pasar, el cansancio y demás, pero bum, fue entrar en el patio exterior, donde estaba instalado el Freedom Vibration Soundsystem y borrar cualquier pensamiento. Qué pasada, qué divertido. Una cura sonora, una experiencia físicosónica. En una instalación casera y muy profesional tenían situados varios altavoces que debían tener una capacidad de adaptación a todo tipo de frecuencias. Entrabas en su espectro sonoro y el cuerpo de vibraba. Además, estuvieron de invitados el combo de dub The Producers, voz, producción y flauta, algo increíble. Desde las siete de la tarde estuvimos dándolo todo a ritmo de reggae y dub. Sinceramente, una actividad que está entre las tres mejores, en el aspecto musical, de todo el Festival. Pero la noche comenzaba, y los conciertos seguían, con el rapero oscense Snnifer haciendo una muestra de rap muy vital, una entrega absoluta que en cada tema una afluencia mayor de público, concierto bien interpretado.

Tras él llegó el combo de rap Amores Perros, una crew autonómica que pusieron el nivel de flow y fiesta en cotas muy altas. Una propuesta con sentimiento, actitud rapera y conexión con el público. Es posible que terminen llegando a ser muy grandes. Tras ellos llegó el macroconcierto de Oscapetah Kyos. Digo macro por la cantidad de personas que llegaron a estar en el escenario, alrededor de diez en cada tema. Los Wu Tang Clan oscenses, seres de distintas formaciones unidas alrededor del combo de rap demostraron el espíritu de hermandad que rodea a cierta comunidad del rap oscense.

En el descanso llegó uno de los rotos de la noche, y digo roto como impacto, aparecieron por la pista de baile The Resistance Crew, un grupo de breakdance, pues imaginate, torsiones, quiebros y saltos a cada segundo. Una gozada y un despliegue de energía descomunal. Aún manteniendo la cara de sorpresa aparecieron The Bronson por el escenario, un grupo de Zaragoza que continuaron el nivel de fiesta y disfrute con los presentes. Pop Rock para todos los públicos. Divertido, bueno, entretenido y con una propuesta de vitalidad que llama bastante la atención.

Los siguientes en actuar fueron The Faith Keepers, una banda, también de Zaragoza, famosa por sus buenos directos. No defraudaron a la mitología y ofrecieron un concierto de ese soul rock que realizan, muy bien interpretado. Hacen falta más grupos así. Un nivel interpretativo y musical superior. Dr. Loncho & The Soul Brothers fue la actuación que vino a continuación. De nuevo de Zaragoza, pero esta propuesta nada rock ni pop, fuera. Loncho hace rap, un rap sin estereotipos, ni próximo a ninguna escena local o nacional. Posiciona su rap como propia referencia y eso genera lo atractivo de su música, pocas referencias externas y mucha atracción hacia su propuesta. Habrá que revisar todos los discos que ha ido realizando.

A partir de aquí el ritmo de la noche lo marcaron los DJ. McPerez, que se posicionó como uno de los triunfadores en cuanto a baile, vitoreos y celebración, lanzó una propuesta de soul, baile y juerga que fueron imposibles de rechazar. Fran Navarro (Etiqueta Negra), el nombre entre paréntesis es parte de la denominación de artista, fue pulcro, diríase elegante, pero ello no hizo que decayera el nivel de baile, para nada. Cerró la noche Marlen Ebony, que a pesar del horario contó con numeroso público y conectó con ellos, haciéndoles bailar con ritmos soul y funk hasta que los cuerpos dijeran basta. Hasta el año que viene, Periferias.

 

EL NEGRO SÍ PUEDE

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El Palacio de Congresos fue la sede de la noche internacional de Periferias.

Periferias, día 9. Seguimos tratando de conocer aquello que integra el concepto Black del Festival. La noche del sábado se celebró la Black Music, Big Music, un acercamiento a las propuestas nacionales e internacionales más próximas a la cultura negra. No hay que olvidar que los negros son los grandes rechazados de este mundo, se les estigmatizó y les prohibieron la mayor parte de expresiones humanas salvo la música, la cual utilizaron para canalizar todos sus sentimientos de rechazo. Eso provoca que su música sea más poderosa y en ocasiones esté fuera de toda norma.

Pero bueno, estamos en un festival de música y como en todo buen festival, lo que más cuesta es arrancar, el público suele ser perezoso. Javi P3z, el primer artista en subirse al escenario de la sala polivalente sabe de lo que hablo, la gente tardó en acudir y su set, interpretando canciones de negros en español, de Machín a Basilio pasando por Nat King Cole, hizo algo parecido, de menos a más, hasta terminar en todo lo alto. En varios temas salió de invitado el gran Justo Bagüeste con su saxofón. Un concierto muy correcto, perfecto como dijo el propio P3z para que bailasen todas las edades.

La afluencia de público continuó en la línea minimal durante los diez primeros minutos del concierto de John Grvy. Con una puesta en escena agresiva y cuidada, dio rienda suelta a pliegues de electrónica en los que aprovechó para realizar pequeñas coreografías por el escenario, una pequeña ceremonia del auto erotismo. Trató de contactar con el público en todo momento y lo llegó a conseguir, en buena parte de su concierto la sala estuvo llena de gente.

Entre concierto y concierto estuvo DJ Pendejo, que dio una lección sobre cómo mantener la fiesta activa en todo momento; mientras había gente que se iba a la sala del auditorio para presenciar el concierto de Toumani Diabaté, él seguía a lo suyo con mushups, electrónica y muchas ganas de juerga, bravo por él.

Pero aún quedaba noche, así que DJ / Rupture, en un horario extraño, con gran parte del público en la otra sala, permaneció impasible y se dedicó a obligar a bailar a los pocos presentes a base de cumbia mexicana, pequeñas píldoras de un nuevo movimiento que está surgiendo en Nueva York, un ejemplo fue su final, una versión en esa línea del archifamoso Antes muerta que sencilla. Fue una gozada pero también visto y no visto. En otro horario habría triunfado de forma exagerada.

Tras él, tocó bailar a ritmo mandinga con Nakany Kanté, que realizó una excelente muestra de la música tradicional de su país, Guinea Conakry, pero realizada con instrumentos típicamente pop, guitarras eléctricas, batería y una coreografía para incitar a la fiesta, mensaje que caló hondo entre el numeroso público que salía del auditorio, comenzaron a moverse en ritmos negroides, disfrutando como pocas veces al año se puede en esta ciudad. Por momentos daba la sensación de estar en Pirineos Sur, pero no, céntrate, era Festival Periferias, había negros en el público.

Por cierto, lo que más llamaba la atención del siguiente artista es que no era negro. Claro, en un festival con temática Black uno se espera que el 99 % de los artistas sean negros, pero El Coleta es una rareza, un tipo que conoce el rechazo de la comunidad rapera con su propuesta macarra pero que merece todos los elogios del mundo. Su concierto quizá no estuvo a altura de lo que uno se esperaba, pero aún así, con sus dos colegas de Moratalaz y ese factor kinki consigue ganar el corazón de la gente. Defensor del rollo y antimovida, el coleta fue introducido en el escenario por dos personas disfrazadas de guardia civil, ese es El Coleta.

Lo siguiente fue un alucinante combo de proyecciones, danza y rap, formado por Mikl Mtchl & Food4art, un bello ataque a los sentidos, que a pesar de las horas en las que ya mandaba el cansancio físico, uno pudo disfrutar de su perfecto flow y la entrega de energía que no bajó en ningún momento. Si no te quedabas cautivado con el estilismo era con los bailes, una propuesta que encajaría perfectamente en cualquier macrofestival del país.

Para terminar, DJ Marfox que se la jugó con su set de electrónica y kuduro, forzando al público a perpetuar el baile como modo de pasar la noche, le salió bien la jugada, reservando esa versión minimal, la batida, para que la gente continuase en trance hasta que encendieron las luces del Palacio. Ahora échale un ojo a la crónica de los conciertos de la zona del auditorio, que estuvieron tan bien o mejor que estos. Para el sábado queda el Bleep! y despedida al sant… perdón, el fashion show. ¡Viva la negritud!